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¿Me expliqué, o mucho de Arjona en la frase?

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    Cuando te conviertes en madre la tarea de lograr ver a tus amigas, todas juntas a la misma hora, en el mismo lugar, lleva toda una logística casi al nivel de la producción de una gran película. Súmale suspenso y acción si algunas de ellas también son mamás, y si una que otra vive en otro país. ¡Qué lío, jajaja!

    Entre los compromisos personales, familiares y laborales a veces hay que hacer un buen truco de magia y cuando logramos reunirnos, los momentos compartidos valen oro. Son como medicina; como un relajante para bajarle al estrés cotidiano; como un estimulante para meterle más ganas al vivir. Lo bueno de lo malo de vernos menos es que al poco tiempo aprendemos a ‘sacarle el jugo’ (aprovecharlo).

    Antes podíamos estar más cerca, pero la verdad sobrevivimos porque increíblemente, aunque suene contradictorio, la distancia nos acerca.

    Ni estar cerca significa que siempre estamos juntos/conectados; ni estar lejos significa que estamos distantes/desconectados ¿Me expliqué, o mucho de Arjona en la frase? Quiero decir que, no vernos todos los días no significa que no hablemos casi todos los días o que no estemos al día en la mayoría de las cosas de cada quien. En efecto, hay temas de los que no conversamos nada o no mucho, pero es que esta es la etapa en la que andamos definiéndonos la vida, y entre esas la profesional, para tratar de asegurarnos de envejecer disfrutando de lo que nos dejará el dedicarnos a hacer las cosas que amamos y soñamos. Son etapas.

    Nosotras somos cinco. Nos odiábamos al conocernos comenzando la secundaria, nos comenzamos a querer a mediados de ella, nos separamos un poco en la universidad, nos separamos bastante al comenzar a hacer familia, pero 17 años después seguimos juntas. Solo nosotras nos aguantamos y seguimos compartiendo Cuentos de Madre.

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      Gladys Rios

      La autora Gladys Rios

      Locutora y Madre latinoamericana

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