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Don’t worry, be happy

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    Mira que de pronto el ‘factor sorpresa’ de la vida anda como desocupado y no sé… le atraemos porque nos ve con tanta seguridad que hace de las suyas y en dos segundos nos vuelve un ocho. El destino cambia su jugada y uno corre a ponerse en la tarea de resistirse o adaptarse.

    Es un día de descanso en casa. No tele, no música, aunque la lluvia y el frío sí me acompañan a pensar en que siempre estamos haciendo planes. Unos los cumplimos, y otros no. Y es que a veces pasa algo inesperado que cambia algunas cosas o todo.

    Días atrás tocó cita de control con el pediatra. Iba tranquila porque estaba segura que el doctor al ver que mi hija ya había comenzado a hablar nos disminuiría las citas, pero no. Dijo que ahora la estimulación tenía que ser prolongada (4 a 5 horas todos los días), a razón del trastorno del lenguaje que podría estar padeciendo (afasia de broca).

    Yo ya estaba decidida a que cuando a mi hija le llegara la edad de entrar a pre-kinder entonces la incluiría en la escuela, antes no por varias razones, pero ahora el protagonismo es para el plan B: ir a una escuela en particular para continuar su tratamiento desde ya, a sus dos años.

    Son muchas las situaciones, diferentes los casos, y toda va desde cosas muy triviales hasta las más complejas. Con noticias así que nos caen de pronto, nuestra rutina cambia, nuestras responsabilidades cambian, pero siempre es bienvenido lo que sea positivo.

    Es guapa la vida aún con lo complicada y loca que a veces se vuelve o que la volvemos. Si por ahí te pasa te diría que no te aceleres, ni preocupes (… a veces yo sí me acelero y me preocupo), porque todo pasa por algo, y todo tiene solución.

    Como dice una canción de Bobby McFerrin:

    “Don’t worry, be happy”.

    En otros temas… ¡Ya casi diciembre! ¡¡¡Navidad!!!

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      Gladys Rios

      La autora Gladys Rios

      Locutora y Madre latinoamericana

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